Maratón de blogs-La mente
725 LecturasContinuamos esta maratón, con un artículo que debemos de leer detenidamente y poner en práctica las sugerencias. El artículo se tomó de Camino a la Sabiduría y dice Así:

Deberíamos aprender a serenarnos y tomarnos las cosas con mayor tranquilidad si queremos ser felices y tener buena salud.
Todos tenemos el mismo problema, se llama “mente“. Como la creación del Dr. Frankestein, cuando nuestra mente escapa a nuestro control y “actúa por su cuenta”, puede ser, como mínimo, una cosa molesta y, en el peor de los casos, monstruos. En el mejor de los casos, puede hacer que nos sintamos molestos, tensos, inquietos, incapaces de relajarnos y disfrutar. En el peor de los casos, podemos convertirnos en enfermos, delincuentes o dementes. Después de todo, ¿qué es la neurosis sino la persecución de nosotros mismos por nuestra mente, y qué es psicosis sino la locura homicida de la mente en acción?
Meditar es experimentar el alivio del desasosiego y de la cháchara constante de la mente para sentir el silencio y la paz interior. Hay muchas maneras de lograr esto en otro apartado sugeriremos técnicas de meditación (accesos hacia esa paz interior) con las que podremos experimentar para ver cual se adecua a nosotros mismos.
En realidad, “la mente” como entidad no existe. Si observamos, sólo existe una sucesión de pensamientos que es más o menos automática. Estos pensamientos surgen como burbujas salidas de ninguna parte. Algunos nos resultan agradables, otros desagradables y otros neutrales en contenido de sentimiento. A veces suelen desaparecer casi de inmediato, otras veces insisten en perdurar en nuestra conciencia, clamando por nuestra atención o acción, de manera obsesionante o persecutoria. Puesto que el sentimiento sigue al pensamiento, puede hacernos sentir cualquier cosa, desde feliz, satisfecho/a o eufórico/a, a deprimido/a desesperado/a o paranoico/a.
Estos pensamientos que, de buen o mal grado, entran en nuestras cabezas afectan a nuestros estados de ánimo, y puesto que lo que decidimos y hacemos habitualmente surge de lo que estamos sintiendo, también afectan a nuestras acciones y reacciones hacia los demás. Por consiguiente, nuestros pensamientos nos manipulan como a títeres. Cuando un pensamiento se apodera de nosotros, nos sentimos excitados; en otras ocasiones somos presa del pánico. Al recordar viejas ofensas sentimos aparecer la misma antigua ira, como si todo estuviese sucediendo de nuevo. Nuestros pensamientos nos impulsan: vamos de arriba a abajo, damos vueltas y vueltas, de un lado a otro como ratones en una rueda de molino.
El origen de toda desdicha humana comienza como un pensamiento antes de ejecutarse y de manifestarse en el plano material. Y la meditación es la única forma que tenemos para superar el dominio absoluto que nuestro pensamiento tiene sobre nuestra experiencia y nuestra manera de estar en el mundo.
La esencia de “liberarse del engranaje” es romper la identificación de nosotros/as mismos/as con nuestros pensamientos para parecernos menos a robots y dejar de ser conducidos por ellos. Darse cuenta del ser que vive detrás del pensamiento, de cómo se crea el pensador con los pensamientos es tremendamente liberador. Conseguimos comprender que no tenemos por que ser perturbados por ninguna película de desastres que se proyecte en la pantalla de la mente, por recuerdos del pasado cargados de melancolía o fantasías del futuro preñadas de fatalidad. Los problemas pueden perdurar, pero ahora llegan a ser hechos que tienen que ser manejados, y serán manejados de manera más eficaz si son vistos con claridad más que a través de la bruma de sentimientos que suele reunirse en torno a ellos.
La meditación nos permite ver lo que es real más claramente, experimentarlo más directamente, responder a ello en forma más apropiada tal como el hecho es ahora, sin ser perturbados por lo que nos dicen nuestras mentes acerca de lo que podría o debería suceder, o de lo que aconteció la última vez. Pues nuestras mentes no están en el aquí y en el ahora, sino que se hayan detenidas en el pasado o en el futuro. Tal vez lo más importante que la meditación regular hace por nosotros/as es incrementar nuestra capacidad para vivir en el momento, realzando nuestra experiencia de lo que está sucediéndonos. En realidad nos ayuda a “perder nuestras mentes y llegar a nuestros sentidos”; otro modo de decirlo es que nos hace sentir más vivos, más plenamente “aquí y ahora”.
Fuente original: Camino a la Sabiduría
Fuente original de la imagen: iarnoticias.com
Ahora que está cerca el veranito, en algunas partes del mundo, hablemos un poco de las cremas solares que nos protegen de las radiaciones nocivas de nuestro astro rey. Intentemos conocer algo más de ellas que, incluso, nos puede ayudar a ahorrar algo de dinero. Antes, voy a comentar la causa de la quemaduras de piel que todo el mundo seguro que conoce: el Sol está continuamente emitiendo energía y todo tipo de radiaciones, desde los rayos X hasta las ondas de radio. Estas dos radiaciones no nos preocupan ya que los rayos X son filtrados por la atmósfera y las ondas de radio son inofensivas. Otro tipo de radiación es la luz visible, y dos invisibles para nuestros ojos: la infrarroja (IR) que nos calienta pero no nos quema y la ultravioleta (UV) que es la nociva. Los UV se dividen en tres regiones según su energía: A, B y C. La radiación C la absorbe la capa de ozono así que una menos. Tenemos que preocuparnos de las otras dos. Los protectores solares contienen una serie de compuestos químicos de difícil pronunciación, que son capaces de absorber estas radiaciones ultravioleta como son el avobenzone o el Parsol, que absorben rayos UVA, o octil metoxicinamato, omosalato, octil salicilato y padimate que absorben UVB. Además, también suelen llevar fórmula hidratante con vitaminas como la A, E y B5. En las cremas protectoras se pueden observar una serie de números que indican el factor de protección solar o en inglés Sun Protection Factor. Se simplifican con las siglas SPF. Los números SPF son factores de protección solar, es decir, los números nos indican cuanto tiempo puede estar al sol antes de que su piel se ponga roja, un síntoma que los médicos llaman eritema. Con un SPF15 en su piel, puede estar al sol 15 veces más tiempo que sin protección solar. Con un SPF30 puede estar al sol 30 veces más tiempo que sin protección. Eso es el doble de tiempo que con un SPF15. Pero lo curioso es que una crema con SPF30 protege sólo un 3% más de las radiaciones dañinas que un SPF15. Expliquémoslo con un ejemplo:Imaginemos que una crema protectora 1 reduce a la mitad (50%) los rayos UV que producen quemaduras. Por lo tanto, podrías estar el doble de tiempo de lo normal sin quemarse. Si usted se quema en una hora podría estar durante dos. En este caso el SPF es 2.Imaginemos ahora que otra crema protectora 2 reduce el 75 % de los rayos UV, lo que significa que estaría expuesto sólo al 25% de los rayos que queman en lugar de al 100%. Sería capaz de estar al sol cuatro veces más que sin protección. En este caso el SPF es 4. La crema 2 reduce sólo un 25% más de rayos UV que la crema 1, pero su SPF es el doble. Para calcular el porcentaje de absorción a partir del SPF podemos utilizar la siguiente fórmula matemática: (SPF – 1)100/SPF Para un SPF de 20 –> (20-1)100/20 = 95% de absorción.Uno de 15 absorbe el 93.3% y el de 20 absorbe el 95%, sólo un 1.7% más.Pagando más dinero por un producto de más SPF sólo esta aumentando un poco la protección solar. Seguramente no merezca la pena. Si usted tarda una hora en quemarse y se pone una crema de SPF 15 podrá estar 15 horas bajo el sol sin quemarse. No creo que sea necesaria tanta protección. Seguramente, con una crema de menos SPF la protección será igualmente efectiva y se ahorrará algo de dinero.













