CINENFADO-V.I.P. LA OTRA CASA
1,647 LecturasPara un cine que busca trascender, constituye una apuesta arriesgada y carente de creatividad darle continuidad a una historia como “La casa de enfrente”. El primer trabajo de Elías Jiménez evidenciaba la falta de oficio de su director, errores técnicos, deficiente escogencia del reparto, en especial el rol protagónico. Muchos de los errores de aquella primera experiencia han sido repetidos en la segunda. “V.I.P. La otra casa”, continúa la historia de Juan Ramos, devenido en sub-contralor del país y luego encarcelado en la prisión preventiva de la zona 18. Ya desde la primera escena se advierten los errores técnicos; por ejemplo, rostros que se ven mutuamente cuando deberían estar poniendo atención al camino. La mayoría de los defectos de la cinta provienen de la pobre elaboración del guión. A pesar de tratarse de una historia próxima a la realidad guatemalteca los personajes no están desarrollados adecuadamente, situación que no permite llegar a entender las motivaciones de cada uno de ellos. Las limitantes impuestas por el guión hacen que el esfuerzo de Juan Pablo Olyslager no alcance para lograr una buena actuación, su trabajo se diluye en la medida que el film avanza. Los demás actores sufren aún más, se convierten en caricaturas de lo que quieren expresar. Un ejemplo claro es la escena de la final de fútbol, nada justifica la aparición de: El pando Ramírez, Fredy García, El chejo Guevara, entre otros, su inclusión contribuye a la pérdida de credibilidad del relato. Otro de los defectos se puede ver en la falta de encadenamiento de la mayoría de las escenas, esto hace que la película padezca fracturas en su ritmo narrativo. El apartado correspondiente a la banda sonora resulta desperdiciado, en producciones que apelan al realismo extremo la música suele acentuar el significado de las imágenes, pero en este caso las letras se quedan cortas y el sonido se hace, en algunos momentos, estridente. “V.I.P. La otra Casa”, es una producción pretenciosa, en donde se notan las ganas de filmar, de hacer cine serio; pero la falta de oficio y conocimiento de su director la convierten en un producto fallido, en donde la violencia verbal contrasta con la timidez de algunas imágenes. Calificación 3/10.
Fernando Ramos























