CINENFADO-KILL BILL

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Septiembre 27th, 2007 3 Comentarios »

Cuando se unen en pantalla, de manera armoniosa, la violencia y lo grotesco, de tal forma que llegan a alcanzar la calificación de arte, estamos en presencia de un filme de Quentin Tarantino.

La cinta cuenta la historia de La novia, también conocida como Black Mamba, ex integrante de un escuadrón de asesinos a quien sus propios compañeros han intentado matar cuatro años atrás.

Durante ese tiempo ella permanece en coma. Cuando despierta y después de haberse recuperado, decide hacer todo lo que esté a su alcance para vengarse.

Se trata de una producción con múltiples referencias hacia varios géneros y subgéneros, entre ellos el viejo cine de samurais, las películas de Bruce Lee, el western, todos reinventados hasta imprimirles el sello que caracteriza la filmografía del llamado “niño terrible” de Hollywood.

Hay muchos aspectos que resaltar en el filme, la fotografía confiere los matices adecuados para aligerar los momentos sangrientos, como aquella escena en la cual Black Mamba pelea contra un ejército de enmascarados; la banda sonora, típica del cine de Tarantino, confiere la atmósfera adecuada a todas las escenas; la edición fílmica hace que el relato discurra con agilidad; la actuación de Uma Thurman (La novia) hace que su personaje llene la pantalla cada vez que aparece; la coreografía de las peleas hace recordar títulos como “El tigre y el dragón” y “Matrix”, pero el montaje y el contexto las dotan de una extraña originalidad.

Después de analizar cada una de las partes se llega a la conclusión de que el mérito mayor corresponde a la dirección, pues todos los elementos son unidos con tal maestría que el resultado final, aparte de ser un verdadero homenaje al cine clase B, es memorable.

Una de las pocas cosas que se pueden reclamar es la debilidad del argumento, se puede decir que los eventos narrados no tienen la cualidad de hacer pensar al espectador; lo más seguro es que esa haya sido la intención, aun así al contenido le hace falta densidad.

“Kill Bill”, dirigida por Quentin Tarantino, es una película filmada sobre la base de un guión poco original, el mismo carece de la profundidad que se vio en “Perros de reserva” y “Pulp Fiction”, pero su magnífica puesta en escena alcanza momentos de enorme belleza visual, al grado de que lo violento y lo grotesco adquieren connotación artística.

Si bien es cierto que puede herir la sensibilidad de algunos espectadores, se trata de una cinta imprescindible en la cultura de cualquiera que presuma de ser cinéfilo.
Calificación: 9/10.

FERNANDO RAMOS

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CINENFADO-CIUDAD DE DIOS

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Septiembre 5th, 2007 1 Comentario »

Cada vez que una buena película pasa inadvertida en las salas de cine, surge la pregunta: ¿dónde están los cinéfilos que gustan (digámoslo de esa manera) del cine-arte? ¿Será que son tan pocos que no alcanzan para lograr que un buen filme se mantenga, por lo menos, un par de semanas en cartelera?

Es cierto que los circuitos de cine comercial ofrecen, casi sin excepción, títulos de entretenimiento; no hay nada de malo en eso, al final es el espectador quien decide lo que quiere ver.

“Ciudad de Dios” (adaptación de la novela del mismo nombre escrita por Paulo Lins), cinta que cuenta la historia de una de las más violentas “favelas” de Río de Janeiro, desde los inicios del crimen organizado, en sus más ingenuas representaciones, hasta su consolidación y sucesión.

Inicia la película con una secuencia caótica, pero cautivadora. En ella se advierte la tonalidad que el director, en su afán de convertirla en un espectáculo visual, cosa que logra con acierto, habrá de imprimir a todo el metraje.

Estamos en presencia de un filme realizado con gran aplomo, con mucha ambición y sin ninguna clase de complejos. Incluso se le puede dar el sello de superproducción, pues la cantidad de recursos técnicos y humanos que intervienen son poco acostumbrados en el cine latinoamericano.

La cinta es narrada por Buscapé, un niño cuyo sueño es convertirse en fotógrafo, y aunque él se vuelve el hilo conductor del relato, no llega a destacarse como el personaje principal. Conste que es uno de ellos, pero otros personajes como Ze pequeño, Bene y Cabeleira, por mencionar algunos, son igual de importantes. En todo caso, es la ciudad la que llega a convertirse en el mayor protagonista.

Dos cosas se pueden señalar como fallos: la primera, el guión se vale de algunos trucos muy evidentes para capturar la atención del espectador y darle solución a los conflictos; la segunda, la voz en off de Buscapé le resta fluidez al ritmo narrativo. Esto último es un defecto muy común en el cine de América Latina.

“Ciudad de Dios”, dirigida por Fernando Meirelles, es una cinta en la cual se perciben variadas influencias, desde la “Naranja mecánica” de Kubrik, pasando por “Pulp fiction” de Tarantino, “Amores perros”de Iñarritu, y en general, el cine de Scorsese. De hecho bien podría haberse llamado “Pandillas de Río de Janeiro”.

FERNANDO RAMOS

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CINENFADO-ÉRASE UNA VEZ EN AMÉRICA

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Agosto 15th, 2007 No hay comentarios »

Ponga usted frente a una cámara a Antonio Banderas, a Salma Hayek, a Ruben Blades, a Cheech Marin y si acaso le faltara algo, agréguele a Enrique Iglesias (apenas canta, no digamos actuar); tal mezcla le dará como resultado un filme de baja calidad llamado “Érase una vez en México”.

Dirigida por Robert Rodríguez, esta película concluye (esperemos que así sea), la trilogía iniciada en 1992 con el nombre de “El mariachi”. Se sabe que aquella primera cinta tuvo un pequeño presupuesto de siete mil dólares, este aspecto, más que la calidad, influyó en la preferencia o novelería del público estadounidense, situación que la convirtió en un éxito de taquilla.

Después llegó la segunda parte, a ésta le correspondió el título de “Desperado”, filmada con mucho mayor presupuesto que la primera, esta producción dejó en claro que es innecesario invertir millones para hacer realidad un buen proyecto, pues si no se tiene el talento, no hay dinero que logre producir un trabajo aceptable. La tercera parte sufre de los mismos fallos que las anteriores.

En principio se puede señalar que el guión, aparte de estar mal elaborado, carece de creatividad y de coherencia. Partiendo de lo anterior se puede decir que estamos en presencia de un filme caótico, en el cual los eventos son narrados casi sin orden y con grandes pretensiones, pero con poca inteligencia; entonces el resultado final no puede ser otro que el de una producción fallida.

De las actuaciones se puede anotar que ninguno de los personajes está bien elaborado, todos los actores caen víctimas de la pobreza de la historia contada; ni siquiera la inclusión de Johnny Deep logra hacer algo merecedor de ser recordado. Otros aspectos como: fotografía y dirección de arte, aportan muy poco al desarrollo global; en ese sentido hay que señalar que es el contexto el que limita las posibilidades de la historia y de todos los que participan en la puesta en escena.

“Érase una vez en México” es una cinta que pone en evidencia la falta de originalidad de Robert Rodríguez, al tiempo que pone al descubierto, una vez más, que su llegada al cine de proyección masiva, fue más producto de casualidad que de capacidad.

Es un hecho que la filmografía de este director genera opiniones encontradas, algunos lo califican de original e irreverente, otros suelen descalificarlo; lo cierto es que si uno se atiene a títulos como “Spy Kids”, es imposible opinar de otra forma. Calificación 4/10.

FERNANDO RAMOS

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CINENFADO-21 GRAMOS

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Julio 31st, 2007 No hay comentarios »

Uno de los mayores pesos que el ser humano debe cargar, durante toda su vida, es el sentimiento de culpa y la necesidad de redención.

“No hay justos, ni aun uno”, reza el dogma bíblico, y es eso lo que se nos ha inculcado desde niños, conste que también se nos ha inculcado la forma de liberar el peso. Lo cierto es que, de acuerdo con la naturaleza del ser humano, no todo lo malo que se hace genera culpa, ni todas las culpas llegan a ser redimidas.

“21 gramos”, la segunda película del director mexicano Alejandro González Iñarritu, es una historia sencilla, narrada con complejidad, en la cual un fatal accidente une la vida de los tres personajes centrales.

Iñárritu hace, de nuevo, un montaje que rompe con la linealidad del relato, pero esta vez evita que el ir y venir llegue a incidir de manera negativa en el filme; por el contrario, el manejo del tiempo se convierte en uno de los méritos de la puesta en escena, aunque tal aspecto puede llegar a colmar la paciencia de algunos espectadores.

Uno de los problemas de la cinta radica en el guión, pues para hacer que los protagonistas lleguen a coincidir se recurre a trucos muy al estilo del cine “made in USA”. El mayor logro de la producción se encuentra en las actuaciones, cada uno de los actores principales hace una interpretación magistral.

Benicio del Toro hace el papel de Jack, un ex convicto que trata de encontrar en la religión su tabla de salvación, su trabajo es formidable; cada gesto, cada mirada, cada palabra suya revelan con dramatismo el terrible peso que lleva encima. Naomi Watts es Christina, su personaje es capaz de transmitir con gran intensidad el dolor que le ocasiona la pérdida de su familia, en ella no se perciben falsas emociones, su actuación está a la altura de las circunstancias.

Sean Penn es Paul, un profesor universitario cuya vida depende de un transplante de corazón, su trabajo tiene varios matices; el deterioro físico producto de la enfermedad, el tono de la voz, la expresión facial, todo realizado con total maestría. Entre los tres ponen en evidencia lo pesado que se hace cargar con las culpas y lo difícil que puede ser redimirlas. El conjunto de las actuaciones alcanza un nivel que pocas veces se ve en un filme.

“21 gramos”, dirigida por Alejandro González Iñárritu, es una película construida a base de escenas que duran menos de dos minutos y cada una supone un salto en el tiempo, algunas veces hacia atrás, otras hacia adelante. Sus más de dos horas de metraje exigen toda la atención del espectador, pero bien vale la pena el esfuerzo. Se la recomiendo. Calificación 8/10.
Fernando Ramos

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CINENFADO-FRIDA

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Julio 23rd, 2007 1 Comentario »

FRIDA

Cuando se observa una película cuyo tema principal es la vida de alguien famoso, es necesario recordar que el cine es, antes que cualquier otra cosa, ficción; de ahí que los hechos narrados rara vez se ajustan a la realidad de lo vivido por el personaje sobre el que se hace tal producción.

Eso sucede con “Frida”, cinta basada en el libro que, sobre la famosa pintora mexicana, escribió Hayden Herrera. Para ver este filme es necesario despojarse de todas las ideas preconcebidas que sobre Frida Kahlo se tengan, pues no se trata de la minuciosa presentación de todos los pasajes de su vida, es decir, no estamos en presencia de un trabajo al estilo “Ghandi” o “Chaplin”.

Por el contrario, acá no se profundiza en el personaje principal, acá se hace un recorrido por los hechos que, en opinión de la directora, fueron de mayor trascendencia en la existencia de Frida.

Tomando en cuenta que no se trata de una biografía en estilo documental, es mucho más sencillo disfrutar esta vistosa puesta en escena.

Uno de los principales méritos de la cinta radica en su magnífica fotografía, específicamente cuando se logra dar a los escenarios el mismo tono de los colores que Frida usaba en sus pinturas.

Por otra parte, las actuaciones están a la altura de las circunstancias, Salma Hayek realiza la mejor actuación de su carrera, ciertamente no alcanza una interpretación excelente, pero confiere seguridad y sobriedad al personaje, quizá algo que no le ayuda es su figura y su cara bonita, pues resulta difícil creer que una persona que ha sufrido un terrible accidente se vea tan bien.

A eso habría que sumar la falta de desarrollo en el planteamiento de los hechos, pues no se logra entender, al ciento por ciento, los motivos que dieron lugar al comportamiento de la protagonista; conste que cuando la Hayek flaquea, sale en su auxilio el trabajo de maquillaje, otro de los principales logros del filme.

Los demás personajes están muy bien elaborados, Alfred Molina hace una convincente interpretación de Diego Rivera, a ellos se agregan las pequeñas, pero sustanciales apariciones de: Edward Norton como Nelson Rockefeller y Geoffrey Rush como Leon Trotsky.

“Frida”, dirigida por Julie Taymor, es una película en donde los aspectos visuales y la forma de contar la historia adquieren dimensiones artísticas y, aunque guardan ciertos puntos de contacto con el cine de Pedro Almodóvar, llegan a convertirse en la mayor propuesta de la cinta.

Como ejemplo se pueden citar las escenas en donde las imágenes se superponen, unas a otras, para narrar un avance en el tiempo de la narración, o aquellas en donde Frida es incrustada como parte de sus pinturas, y no se puede dejar de mencionar aquella escena en donde aparece Chavela Vargas cantando “Llorona”. Se trata, finalmente, de una producción muy mexicana, a pesar de estar hablada en inglés. Se la recomiendo, calificación 8/10.

FERNANDO RAMOS

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